sábado, 23 de julio de 2011

Un día en el Tour de Francia con Euskaltel Euskadi


No es mi primer día en el Tour, lo confieso. Ya tuve la suerte de coincidir el pasado año con la llegada de la ronda gala a París y viví la fiesta de los Campos Eliseos; pero lo de hoy ha sido algo especial. No es habitual tener la posibilidad de acceder a la zona privada del Tour, el Village, un recinto para VIPs y compromisos de los equipos y patrocinadores. Pero lo es aún menos tener la inmensa fortuna de poder vivir una etapa decisiva, de un tour histórico, desde el coche de un gran equipo ciclista, como Euskaltel Euskadi.



Los aficionados al ciclismo dirán que Euskaltel no es un equipo grande. Yo discrepo. Este es un proyecto personal, con más corazón que dinero y con personas excepcionales en todos los niveles. Igor González de Galdeano y Miguel Madariaga bromeaban en la cena sobre que ellos no hacían más que "trabajar y trabajar" y, aunque el tono era de broma, yo creo que hay mucho de verdad en ello. Además, son una gran familia en la que unos cuidan de otros y Madariaga de todos. Ha sido un lujo a todos los niveles compartir el día con ellos. Especialmente a nivel personal.


Pero vamos al grano. El día ha comenzado pronto de nuevo. Había que cambiar de hotel para juntarnos con el equipo y a eso de las 10 de la mañana hemos llegado a la zona de autobuses. En el estadio de Grenoble. Allí nos ha recibido Jesús, de comunicación, y nos ha enseñado su "chiringuito" Las bicis estaban en perfecto estado de revista, esperando en los rodillos a los corredores que iban llegando a calentar. 


Igor nos ha invitado a conocer los dos autobuses del equipo. Uno de ellos dedicado únicamente al material, donde las bicis, los platos, los piñones, las cadenas, los cambios y todas esas cosas técnicas que llevan estas maravillas se ordenan como si fuera un museo. El otro autobús, un poco más elegante, acoge a los ciclistas que estaban allí descansando y comiendo algo (macarrones y arroz) Tiene todas las comodidades, duchas y un espacio especial para el líder, Samuel Sanchez, que tenía allí preparado su recién estrenado mallot de la montaña, su casco aerodinámico para la contrarreloj y su trofeo de ganador de etapa del tour.


Una de las curiosidades que he aprendido hoy y que he prometido contar es la forma en que está decorada la bici de Samu. Es una Orbea espectacular (valorada en más de 14.000€) decorada con ochos y con detalles dorados (hasta la cadena la lleva dorada) todo en memoria de su medalla de oro en los juegos de Pekín, que empezaron el 8-8-2008 a las 8 y que es un referente para el ciclista asturiano que hasta lleva pendientes con los aros olímpicos (en oro, por supuesto)





Tras una visita al Village donde hemos podido disfrutar de la gastronomía francesa: embutidos, quesos, gallettes, bocadillos, en la parte salada,  y todo tipo de tartas, magdalenas, pastelillos, gofres y crepes en lo dulce. Además un puesto de fruta, otro de vino y otro de agua Vitel. Lo único deplorable era el café, pero no se puede pedir tanto. Al Village se accede por una puerta con banderolas entre las que destaca la del gran Miguel Indurain.


Pero el mejor momento del día aún estaba por llegar. Tras varios cambios de planes (gracias Igor por los esfuerzos para contentar a todo el mundo) nos ubicamos en el coche, conducido por Madariaga para seguir la contrarreloj de Gorka Verdugo La salida de una contrarreloj es de por sí emocionante, con el corredor subido en esa especie de concha y el reloj contando hacia atrás. Pero el recorrido no lo ha sido menos. Mucha gente animando a ambos lados de la carretera, de todos los países, animando a todos los ciclistas. Mención especial para los grupos "naranjas" que eran saludados a bocinazos por el coche en el que íbamos.


Gorka ha hecho una muy buena contrarreloj. Animado y controlado en todo momento por Madariaga que iba marcándole por radio las curvas peligrosas y los badenes. Daba miedo ver cómo saltaba la bici, con la velocidad que llevaba al pasar por ellos. 


Pero la emoción no ha acabado ahí. a mitad del recorrido, quizá debido a los saltos en los badenes, una de las bicis que llevábamos arriba se ha soltado. El mecánico que venía en el coche ha sacado medio cuerpo por la ventanilla para intentar sujetarla, pero ha sido imposible y hemos tenido que parar. Enseguida hemos recuperado el tiempo perdido (¡Qué velocidad, Dios mío!) y al alcanzar a Gorka hemos visto que ya le tenía a tiro al corredor que había salido 2 minutos antes, Roche, el hijo de un mítico ganador del Tour que, según me han informado en Twitter, tuvo grandes duelos con Perico Delgado. 


No se ha amedrentado Gorka. Madariaga le ha contado quien tenía delante y que podía pasarle y el chaval se ha lanzado a por él. Le ha adelantado sin problemas y ha bajado a tumba abierta hacia meta. Y esto último lo digo literal porque era impresionante la velocidad de la bajada (80 km/h marcaba el coche) El director ha llegado a decirle en un momento que no arriesgara. En este enlace podréis ver un streaming en directo desde el coche. La calidad desde el móvil no es muy buena... pero para hacerse una idea de lo que se siete, servirá. ¡Un crack Verdugo!


Después de 45 kilómetros trepidantes, cámara de vídeo en ristre, tuiteando y disfrutando del espectáculo, confieso que he llegado a meta medio mareada, pero feliz y con un subidón de energía terrible. La única pega es que ya los mejores habían salido y ya no había sitio para ver la llegada. El equipo Garmin tenía instalada una tele en el maletero del autobús y desde allí, rodeada de periodistas y mecánicos, he visto como Evans le levantaba el Tour a Schleck. Entre aplausos del respetable, por cierto.


Después sólo quedaba recoger, limpiar todas las bicis y venir hacia el hotel para cenar todos juntos (menos los mecánicos que ya van camino de París) Hoy los chicos han tenido "noche libre" Les han dejado comer lo que quisieran y han pedido unas pizzas. Estos ciclistas son gente de gustos sencillos. Eso sí, además de 12 pizzas para 8 personas se han comido varios entrantes, pasta, carne, tarta y helado. 7.000 calorías nos ha contado Igor que come cada uno al día durante el Tour. Empezando por el propio desayuno en el que también comen pasta y arroz. Eso sí, el gasto en muchas etapas es de 6.000 calorías. Están todos como raspas. Especialmente ahora al final del Tour.


La cena ha sido divertida, entrañable y entretenida. Con muchas anécdotas de la carrera, de los años de ciclismo, de la vida y algunas risas. Aunque todos se han retirado pronto. Se ve que después de tantos días de carrera el cansancio pesa y todos tienen muchas ganas de llegar mañana a París. Y una vez allí... seguir, que enseguida empieza la Vuelta a España. Lo dicho: "Trabajar y trabajar" ¡Qué grande Euskaltel Euskadi y toda su gente!