lunes, 1 de agosto de 2011

La Cabane du pêcheur. Un nuevo descubrimiento en Hendaya

Terraza exterior de La Cabane du Pêcheur
Soy una habitual de la playa de Hendaya. Es mi favorita para los días de sol y me escapo siempre que puedo. Pero la verdad es que no puedo decir que conozca esta localidad, más allá de lo que rodea su enorme playa. Mis visitas rara vez pasaban de los restaurantes próximos a la playa, que aunque no están mal tampoco son dignos de un post, y de la thalasso del hotel Serge Blanco, que aunque es antigua es una delicia y una opción ideal para los días en los que el sol no hace su aparición en la costa vasca, que son muchos.



Sin embargo este fin de semana, gracias a la recomendación inestimable de un buen amigo, he descubierto el restaurante "La Cabane du pêcheur" en el puerto de pescadores de Hendaya. Un local que viene a ser el equivalente de la Hermandad de pescadores de Hondarribia, su vecino al otro lado de la bahía, que por cierto está también entre mis favoritos. El local en el interior tiene una bonita decoración marinera y al exterior una buena terraza para disfrutar del verano. Además un amplio aparcamiento, lo cual en Hendaya se agradece mucho. Desde la playa, andando, es un paseo de 5 minutos con buenas vistas al puerto.
Vino blanco de Irouleguy
El restaurante tiene un menú sencillo, permanente, al que acompañan las sugerencias del día, que son especialmente recomendables. El primer descubrimiento que hicimos fue un vino blanco de la zona. Un vino de Irouleguy. Confieso que no sabía que al sur de Burdeos, en la zona de St Jean Pied de Port, se elaboraban vinos de esta calidad. Estaba muy bueno.
Moules et frites de la maison
Entre los entrantes, el respetable optaba por las ostras de Arcachon del nº 2. Confieso que no siento pasión por este molusco, soy más de bichos cocinados. Así que opté por el clásico de la zona: los Moules marinières et frites de la maison. Estos pequeños mejillones que hacen en toda la costa son siempre deliciosos, pero en esta casa los cocinan especialmente bien, con una salsa de su propio jugo acompañada de cebolla y un poco de nata. Para comérserla a cucharadas (o con las conchas de los propios mejillones, que es lo que hice yo) 
Chipirons
Lo único que nos decepcionó de la comida fue la ración de gambas a la plancha. Eran más bien langostinos (muy ricos, eso sí) pero en una cantidad ridícula para la media de una ración de estas al otro lado de la frontera (solo 3) Si hay que elegir un entrante, sin duda ostras o mejillones.
Thon Rouge
Respecto al plato principal, tanto los chipirones a la plancha con puré de patata y salsa de crustáceos (Méli-mélo de chipirons façon luzienne, purée de pommes de terre écrasées à la fourchette, crème de crustacés) como el plato del día (atún rojo con pimientos) estaban deliciosos, pero el remate perfecto vino con los postres.
Nectarina con mascarpone
La sugerencia del día era nectarina fresca con mouse de mascarpone, helado y polvo de galleta, sencillamente sublime. Probamos también un micuit de chocolate con helado y una teja de caramelo que estaba también de pecado mortal. Las fotos dan fe, pero por desgracia no trasmiten igual las sensaciones. Sólo deciros que se me hace la boca agua mientras escribo esto.
Micuit de chocolate

Para rematar, una tarde perfecta de sol, playa, agua de mar... ¿Se puede pedir mas?