miércoles, 31 de agosto de 2011

Rimini, San Marino y Bologna. De vuelta al paraíso gastronómico


Recién llegada de la Riviera Romagnola y antes de que mi mala cabeza me haga olvidar los detalles, os relato las pistas y los lugares imprescindibles por si alguien se anima a visitar esta bonita zona italiana. 


Rimini es un gran centro de veraneo en Italia. Aunque hay mucho turismo internacional, especialmente rusos, el público principal de la zona son familias italianas. No esperéis encontrar españoles en esta zona. Somos una rara avis para ellos.

La zona costera tiene como principal atractivo la playa, kilométrica y dividida en secciones de playas privadas. En uno de mis paseos conseguí llegar hasta la 120 y aún no se veía el final de la playa. Estas playas son privadas, de pago y ofrecen diferentes servicios a los clientes que van desde servicios de hostelería, cursos de aquagym, guardería o incuso wifi. Cada una tiene un programa y unos servicios diferentes. Los precios de dos tumbonas y sombrilla van desde los 18€ en primera línea a los 14€ en la parte trasera. Algunos hoteles tienen acuerdos con las playas con 2€ de descuento o incluso pueden encontrarse tarifas hoteleras con la playa incluida.


Además, en esta zona, se puede dar un agradable paseo por la zona del Gran Hotel y el puerto deportivo. Muy bonito al atardecer. En esta zona se acumulan las discotecas, terrazas y bares de copas. Dicen que Rimini y la cercana Riccione son la Ibiza italiana por la marcha nocturna, pero lo cierto es que yo no puedo dar fe de esta parte de su oferta turística. Mi elección hotelera fue el Hotel Q, un hotel de diseño con un pequeño spa, muy cerca de la playa y con un personal tremendamente atento y amable. el hotel tiene wifi gratis, un desayuno estupendo y un jacuzzi en la terraza superior que es una delicia. Muy recomendable.


Pero lo mío es la oferta gastronómica. Una zona de playa no suele ser el mejor de los lugares para disfrutar de una buena oferta culinaria pero en Italia, como en todos los sitios, hay honrosas excepciones. Un imprescindible de esta zona de Italia son las piadinas. Incluso tienen su propio evento gastronómico temático. El mejor sitio, con diferencia, para disfrutar de este sencillo plato es la Casina del Bosco. En la Marina de Rimini. Un local muy agradable en terraza con una primera planta más alta donde se está algo más fresco. La variedad de rellenos para la piadina es tan amplio que tendréis que volver varias veces al local. Las ensaladas y los postres también son muy ricos y el personal muy simpático y atento. Se me olvidaba comentar (Gracias por apunte Oskar) que aquí descubrí un queso local de nombre difícil, squacquerone, pero sabor exquisito. Os lo recomiendo.

Piadina de Speck y Gorgonzola. Casina del Bosco (Rimini)

Espuma de marcarpone. Casina del Bosco (Rimini)

Piadina de Ensalada y Roast Beef. Casina del Bosco (Rimini)
Otra buena opción para probar la cocina Romagnola marítima es el Ristorante Amerigo Especialmente recomendable son los spaghetti allo scoglio (con marisco variado) y la pizza frutti di mare, con mejillones con la cáscara al horno. Los mejillones al vapor son un atractivo de la zona. En Amerigo ponen unos muy ricos y también unas deliciosas almejas a la marinera. Incluso hacen un mix de ambas cosas si queréis probarlo. delicioso.

Pizza Fruti di mare. Ristorante Amerigo (Rimini)
Antipasti di pesce. Ristorante Amerigo (Rimini)
Cozze e vongole a la marinara. Ristorante Amerigo (Rimini)
Detalle de los azucarillos. Muy especial. Ristorante Amerigo. Rimini
El centro de Rimini es mucho más atractivo que la zona playera. Toda la parte antigua es peatonal. Está llena de rincones interesantes, sobre todo alrededor de la piazza Cavour, donde se concentran muchos bares (alguno con wifi gratis) que ofrecen el típico aperitivo italiano. Para quien no lo sepa, muchos bares italianos ofrecen una barra libre de pinchos y tapas por las tardes y a cambio existe una consumición mínima que suele ser de unos 5€. Cuando uno se sienta en una terraza y le cobran 5€ por un vino o una cerveza, se queda de piedra. Pero hay que saber que a cambio se puede comer este aperitivo incluido en el precio, así que el golpe se aplaca un poco, pero no suelen servilo a la mesa. Hay que entrar y servirse uno mismo.

Un vino bianco en el centro histórico de Rimini
Para comer, recomiendo el restaurante Pic Nic. Lo reconoceréis por su curioso banco de corchos. Un lugar de los de toda la vida (incluyendo a sus camareros, profesionales y muy amables) donde tuve el inmenso placer de probar una ensalada de funghi ovuli, un tipo de seta muy apreciada, la amanita cesarea. Estaba deliciosa con los hongos crudos, un toque de apio y pimienta y unas láminas de grana padano. Sublime! También los spiedini (pinchos) de sardinillas frescas, calamares y gambas estaban deliciosos. Tienen un jardín que en las noches de calor es un lugar ideal para cenar. Una buena elección, sin duda.

Funghi ovuli en ensalada con queso Grana y apio. Ristorante Picnic (Rimini)

Imprescindibles italianos: aceite, vinagre de Módena, vino y pan. Ristorante Picnic (Rimini)

Spiedini di sardoncini, calamari e gamberi. Ristorante Picnic (Rimini)

Banco de corchos. Ristorante Picnic (Rimini)
Los helados son siempre un aliciente en Italia y más con las temperaturas saharianas que he sufrido en este viaje. Su variedad de sabores hace que el atractivo se multiplique. En la zona centro hay dos heladerías de referencia. Grom, en la esquina de plaza Cavour y la otra, Pellicano, en un lateral de la piazza Tre Martiti. En la zona de playa, además de otra Pellicano, en mitad del paseo se encuentra 3 bis que además de unos helados estupendos, tiene wifi gratis.

Magnums caseros. Gelteria Grom. Rimini

Coppeta de rosas y mojito. San Marino
Esto es lo que da de si Rimini, un lugar dedicado al descanso playero. Pero muy cerca de aquí, a media hora de autobús desde la estación central, se encuentra la República de San Marino. Una curiosidad dentro de Europa y uno de los estados más antiguos y dicen que democráticos del mundo. Su pareja de gobernantes se elige cada 6 meses y no pueden permanecer más tiempo en el cargo. Las decisiones se toman siempre por acuerdo. No es el sitio para desglosar el sistema político de San Marino, pero si alguien tiene interés, le dejo el enlace. También dicen que es un paraíso fiscal, el número de bancos es más que llamativo y hay muchas demandas para hacerse ciudadano sanmarinense. Como muchos me lo preguntaron también por Twitter, os dejo el enlace con las normas para pedir esta ciudadanía.

Rincón de San Marino
Dejando esto aparte, es una buena excursión desde Rímini. La parte alta de San Marino tiene unas vistas fantásticas con sus más de 700 metros de altura. Sus callejuelas empinadas están llenas de tiendas (armas, perfumes, ropa y comida), restaurantes, museos y castillos. Lo de los museos es de nota: de los vampiros, de la tortura, de las curiosidades... el elenco es largo y ecléctico. También el edificio del Gobierno es visitable. Es pequeño y esconde su minúsculo Parlamento. La entrada cuesta 3€ y tiene wifi gratis.

En el castillo más alto de San Marino

Las vistas desde San Marino son espectaculares

Palacio del Parlamento Sanmarinense 
Es difícil hacer una recomendación gastronómica. No es el mejor sitio para comer, pero mi elección, ristorante Il Beccafico, que se hizo más por el aire acondicionado que por la calidad gastronómica, fue muy acertada. Comimos un menú con un variado de pastas y una parrillada de carne. Todo muy rico y el personal super amable y simpáticos.

Variado de pasta fresca: gnocchi con piselli (guisantes) y lasaña

Grillata di carne

Los vinos Sanmarinenses son también conocidos, aunque no pude probarlos porque el calor no invitaba, pero había un puesto de degustación en la calle. San Marino es un gran lugar para pasear y encontrar lugares curiosos, pero llega un momento que puede resultar agobiante por la cantidad de gente de compras por sus calles estrechas. Mejor evitar los fines de semana para visitar la república.

Tienda de armas con metralleta de Barbie. San Marino

Puesto de degustación de vinos sanmarinenses
El acceso más fácil (y barato) a esta zona desde España, a pesar de que Rimini tiene un aeropuerto internacional, es a través de Bolonia. Ryanair vuela desde Zaragoza y otros puntos a esta ciudad que siempre es un placer volver a visitar.

Le due Torri. Bologna
Ya hablé de Bolonia en otro post y no me canso de "la docta, la rossa e la grassa" como se le conoce en Italia. Docta, roja (en ambos sentidos) y gorda por lo bien (y mucho) que se come.
Salumeria en el Quadrilatero. Bologna
La zona del quadrilatero donde se esconden las tiendas gastronómicas es una delicia para gastronómadas como yo. No hay que dejar Bologna sin probar la mortadela y otra salumería (embutidos) y, sobre todo, los tortellini (o tortelloni, más grandes) que son típicos de esta ciudad y se dice que representan en ombligo de Venus. Se deben comer "in brodo" únicamente con caldo. Pero también hay otras especialidades con salsas o hierbas como condimento.

Tortelloni di ricotta al burro e savia. Bologna
Siempre que me marcho de Bolonia y en general de Italia, lo hago con una idea en la cabeza... Volveré.