jueves, 27 de octubre de 2011

Getaria: Glamour, paisaje y gastronomía


¿Qué se puede hacer en la bella localidad vasca de Zarautz cuando hace mal tiempo? Acercarse a la vecina Getaria y darse un baño de glamour y buena gastronomía. Eso hice yo el pasado septiembre junto a una amiga y gracias a la hospitalidad de otro amigo. ¡Nada como tener buenos amigos en esta vida! ¡Te debemos una Jorge!


El glamour en Getaria lo ponen las vistas, la elegancia de sus clásicos edificios de pueblo marinero vasco, pero un pueblo con posibles, que los pueblos marineros guipuzcoanos son otra cosa, oiga. Pero, además de esa materia prima autóctona, el nuevo museo dedicado a un guetariano (se dice así, lo he buscado en Google) ilustre: D. Cristobal Balenciaga. Un genio del diseño y casi diría que de la arquitectura en textil. 

Pero no vayáis a pensar que es el único guetariano ilustre. En esta bonita localidad nació también Juan Sebastián Elcano y uno de los mejores txakolis del País Vasco... pero esa ya es otra historia. Voy a centrarme en la escapada del pasado septiembre.


El Cristobal Balenciaga Museoa está ubicado en la zona más alta de Getaria en un anexo moderno al clásico Palacio Aldamar. La visita cuesta 8€ aunque tienen precios reducidos para grupos, jubilados, estudiantes, etc. Podéis consultar precios y horarios en la web del museo. La visita comienza en el propio Palacio con un interesante vídeo que te sitúa en la figura de Balenciaga y la época en la que desarrolló su trabajo. Merece la pena ver el vídeo primero, porque te ubica perfectamente para disfrutar más del resto.


El edificio en sí es una maravilla. Decorado con amplias paredes negras con brocados típicos y tela. Los espacios oscuros, la iluminación espectacular hace que pasear por sus salas sea una delicia. Si además te gusta la moda... Imprescindible.


Entre los trajes y complementos que se exponen en la colección hay algunos que te llevarías a casa puestos. Eché mucho de menos que hubiera un "probador" aunque fuera virtual. Me hubiera encantado verme con este vestido rojo puesto.


De las muchas joyas de la colección había algunos vestidos de dueñas ilustres como el dos piezas de Grace Kelly o el vestido de novia de la reina Fabiola de Belgica.



Pero también piezas sencillas para mujeres más anónimas. Me llamo mucho la atención que gran parte de la colección perteneció a Rachel L. Mellon. Mi curiosidad por el personaje fue tal, que sin salir del museo ya la había googleado para descubrir que fue una amiga íntima de Jackie Kennedy y que diseñó los jardines de la Casa Blanca. Me gustó conocer la identidad de esta persona a través de su fondo de armario. Curioso, cuando menos.


No puedo olvidar mencionar lo bien descrito que está el patronaje y la ingeniería de estos trajes en las pantallas que acompañan a los modelos. Donde se despieza cada vestido, cada abrigo y se da información detallada en varios idiomas.

Solo puedo ponerle como "pero" al museo lo que dije antes: que no puedes probarte nada. Entiendo que no te dejen un modelito de Balenciaga para probar, pero una cabina virtual, una tienda con imitaciones... No se.. algo. ¡Se me hace raro estar un par de horas viendo escaparates maravillosos sin probarme nada! :-)

¡Ah! por cierto... Para los hombres que leéis este blog y que no sois muy fans de ir de compras, ver ropa y esas cosas... En Getaria hay unos bares estupendos y las vistas desde el museo son también maravillosas. Por favor, no molestar en al menos una o dos horas ;-)


Y dicho esto, pasamos a otra actividad cultural: la gastronomía. Esta foto que adjunto con la boca hecha agua (nota mental: no escribir post a estas horas) corresponde a la barra de ensueño del bar Politena en la calle Elkano. Más céntrico imposible, no tiene pérdida. Tienen también un menú rico y apañado de precio y varias mesas para comer en la calle. Pero la barra es un auténtico espectáculo. 


Ante la duda sobre cuál comer, elegí dos (para evitar decisiones equivocadas) Una merluza rellena de txangurro y un croasán relleno de ensalada de bogavante... El taco de bacalao con pimiento también estaba bueno... Vamos que nada tenía pinta de estar malo jejeje.

Pero como los vascos somos como somos, los pinchos sólo son el aperitivo de una buena comida. Y vaya si lo fue. Getaria está llena de asadores y salir de allí sin haber comido un buen pescado a la brasa creo que es pecado mortal y te para la Ertzantza a la salida, pero no para soplar, sino para llevarte a la cárcel por tonto ;-)

El elenco de parrillas es grande, pero gracias a unos amigos pamploneses que nos encontramos y a un checking en foursquare de otra amiga nos decidimos por el Mayflower. El nombre no es lo mejor del sitio, pero las vistas y la comida son de primera.

A mesa puesta, muy vasco todo, y con unas vistas de impresión pasamos la vista por la carta con hambre voraz. Para empezar un txakoli de la casa. En Getaria parece feo pedir otra cosa y además está buenísmo. 

El banquete consistió de chipirones frescos a la plancha, almejas a la marinera y un rodaballo de impresión del que no dejamos casi ni las espinas como atestigua la foto. De postre, queso para acabar el vino (aunque creo que tuvimos que pedir más) Lo que se llama un festival de la gastronomía. El precio, apañado, no os asustéis. Rondando los 100€ dos por todo.






Tanto si te alojas en la zona: Getaria, Zarautz, San Sebastian o si vas de escapada de un día desde un poco más lejos esta es una excursión perfecta y muy recomendable. El museo puede ser una buena excusa, pero imprescindible la gastronomía. ¡On egin! (¡qué aproveche!)