miércoles, 8 de febrero de 2012

Umbria: Maridaje de vino, pasta, chocolate y emociones

Centro histórico de Perugia
Un día libre antes de un congreso puede dar mucho de sí en una región como Umbria, el "Corazón verde" de Italia. Esta región, la única italiana sin mar o frontera es aún desconocida para los turistas extranjeros fuera de los peregrinos que se acercan a Asis o los "despistados" que visitando el sur de la Toscana cruzan la frontera inexistente para encontrar el lago Trasimero, uno de los más grandes del país. Si eres un enogastronómada como yo, merece la pena la visita.


Perugia
Perugia
Mi destino inicial fue Perugia, la capital. Una pequeña ciudad medieval y universitaria, famosa por su chocolate. Es el centro chocolatero de Italia, en octubre se celebra una feria anual de chocolate que es un gran reclamo turístico y, además de numerosos artesanos, aquí se encuentra la fábrica de Perugina, los chocolateros industriales más famosos del país alpino que elaboran los "Baci" (besos) que pueden encontrarse en cualquier estación, tienda de regalos y aeropuerto italianos. Confieso mi debilidad por esos bombones rellenos de avellana y que portan un mensaje cada uno (normalmente relacionado con el amor) La fábrica puede visitarse y tienen un museo e, incluso, una "escuela de chocolate", pero mi motivación perugina esta vez era el vino.

Prrugia desde el mirador
El motivo para visitar la ciudad era un congreso de enoturismo, que se celebraba en un interesante hotel bitemático. Sí, bitemático: con una zona dedicada al jazz y otra dedicada al vino. Como os podéis imaginar los que seguís este blog elegí... ¡pues no! me tocó en la zona de Jazz. Al principio pensé en pedir el cambio, pero la butaca de masaje de mi habitación me hizo cambiar de idea. Así, además, tengo excusa para volver, aunque también tienen un hotel temático de chocolate... ¡Demasiado! Normalmente mis hoteles en los viajes son lugares sin importancia en los que duermo y punto, pero esta vez, yendo sola, el hotel ha sido clave en la buena experiencia. 

Torcolo di San Costanzo. Perugia
Dejando aparte que me encantó la tematización, correcta sin avasallar, y sus programas para tematizar las habitaciones patrocinadas por las bodegas locales, ofertas... También me encantó su restaurante, más allá de un simple restaurante de hotel. Los tagliatelle al cacao con boletus y tomate estaban sublimes. El resto de las comidas, los desayunos... para estar 5 días metida en un hotel, no llegué a probar todas sus especialidades cocinadas con cacao, vino y tematizadas con diferentes "efemérides". Sé que su catálogo vinícola era también más que extenso, pero a mi el vino me gusta compartirlo. Sólo probé una copa que me ofreció el jefe de sala. 

Pastelería Sandri. Perugia
La estancia, entre nevadas, congreso y soledad fue muy exigente y, siempre, el personal fue muy amable, contestó a mi pobre italiano con una sonrisa y me ayudaron en todo lo que necesité, tanto en persona como a través de su cuenta de Twitter (escribe en un buen español) Por cierto... ¿no os he contado cómo se llama el hotel, verdad? Hotel Giò ¡Apuntadlo! No está en el centro de Perugia, pero merece la pena. Es una ciudad muy pequeña y se llega en un voleo. El parking, la wifi gratis y, sobre todo, la amabilidad y el servicio lo compensan con creces.

Lago Trasimero
Castiglione del Lago
Con un día por delante para ver la ciudad, me entero de que esa mañana se celebra una tradición en Perugia "il torcolo di San Costanzo" No entro en detalles de la fiesta, sólo diré que toda la ciudad estaba llena de roscos (parecidos a los de Reyes, pero con pasas) Todo el mundo prueba "i torcoli" pero la tradición dice que si tu prometido te regala una y el santo "te guiña" un ojo, te casas ese mismo año. ¡Tranquilos! por si acaso ni la probé.

Detalle en la ventana. Castiglione
Terre Margaritelli
Paseé por Perugia viendo la catedral, el vecino "Palazzo dei Priori"y el mercado de antigüedades del domingo. Encontré unas vistas maravillosas desde las murallas de esta ciudad construida en alto sobre la campiña Umbria. Pero mi verdadero hallazgo estaba en pleno centro del corso Vanuzzi, la vía principal del centro histórico: la pastelería Sandri, un local de los de antes, con camareros con chaqueta roja, un café delicioso, pasteles y chocolates caseros y una cajera a la que debes decirle lo que has tomado para que te cobre. Imprescindible si visitas la ciudad.

Amasando la Torta al Testo
Todo preparado para cocinar
Tras mi visita a la ciudad, eran sólo las 12 de la mañana así que cogí "la macchina" y decidí ir a comer a Castiglione del Lago, junto al lago Trasimero y ver así otro lugar y, de paso, el paisaje fuera de la ciudad. El pueblo es muy bonito, lleno de tiendas gourmet aunque supongo que, por la cercanía al lago, con más vida en verano que en pleno invierno. Comí en el restaurante Monna Lisa, en la plaza. Amable el trato y buena la comida. Probé "affettati misti" embutidos con bruschette... mmmm enorme plato como para dos y unos pici (pasta fresca) con mejillones y almejas. El pan me pareció soso... pero luego descubriría que no era un error, ni una casualidad. Recomendable.
Amasando
triturando la patata de los gnocchi
Pero la experiencia más memorable del viaje vino al final del día con el curso de cocina en bodega Terre Margaritelli. Y eso que estuve a punto de no ir porque el precio subió repentinamente de 62€ a 83€. El intermediario (los propios organizadores del congreso) no fue todo lo bueno que cabría esperar de profesionales del turismo, pero eso, por suerte no empaño la estupenda tarde que nos brindó Jennifer de Life Italian Style una americana en Italia con su curso de cocina en bodega y Federico (un italiano que estuvo en Sanfermines) con la visita y las explicaciones sobre los vinos de Terre Margaritelli (estupendos, por cierto) y las particularidades de Umbria.
Haciendo los Gnocchi
Tarta de ricotta, pera y chocolate
Además de aprender que el pan de la región se hace sin sal, por una leyenda de impuestos al Papa; pero, seguramente, porque sus embutidos y cocina en general es muy salada, aprendí a hacer Torta al testo y gnocchi (con lo que me gustan) y disfrutamos luego de una cena animada, con mucha charla, vinos y una gastronomía sencilla pero maravillosa y muy tradicional. La mejor forma de conocer una región.
Terre Margaritelli
De Terre Margaritelli me llevé las recetas que aprendimos a hacer, un sacacorchos, un delantal y la experiencia memorable de amasar mi propia torta al testo, hacer mis gnocchi a mano y disfrutar de lo mejor de la vida: una interesante charla con buenos vinos y mejor gastronomía.
Gnocchi hechos por mi misma
Parmesano siempre presente








Torta al Testo

Salchicha con uvetta y vino blanco










Tornerò in Umbria! Salute!
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