lunes, 9 de abril de 2012

Östermalms Saluhall: un paraíso sueco para gastronómadas



De todos los lugares que he visitado en Estocolmo, el mercado de Östermalm se merece una entrada exclusiva en el blog. Para los que somos gastronómadas y viajamos en pos de la gastronomía y el buen comer, este pequeño mercado cubierto en uno de los barrios más exclusivos de la capital sueca es una visita indispensable ya que se trata de uno de los 7 mejores mercados del mundo, según dice su propia web.



Situado en la esquina de una amplia plaza llena de puestos de flores al aire libre, un bonito edificio de ladrillo rojo alberga el mercado de comida más exclusivo de Estocolmo. Todos los puestos son de madera, con especialidades suecas e importaciones de todo el mundo y, además, esconde en su interior varios cafés y restaurantes para probar lo que se ve en las vitrinas de los cuidados puestos del mercado.


La estrella para los turistas se esconde en la esquina opuesta a la puerta principal. El puesto de pescado tiene mucha animación y más de 6 empleados cortando salmón a cuchillo continuamente. El personal autóctono compra otro tipo de especialidades suecas, como los arenques o las gambas, pero los extranjeros optamos por llevarnos el preciado salmón ahumado en dos variedades: clásico o aromatizado con pimienta negra. El servicio es exquisito y además te lo ponen todo al vacío para que no haya problemas de conservación. El precio, a la altura de la calidad y la ciudad (unos 18€ por 200 gr) También tienen un restaurante junto al puesto por si os animáis a probar in situ las especialidades de la casa.


Pero la variedad del mercado es mucho más amplia que los puestos de pescado. Los de carne también son espectaculares, empezando por el que se sitúa a la entrada con grandes cabezas de alce y reno (el alce es el de los cuernos pequeños y anchos, que me costó aprenderlo) Tuve ocasión de probar el solomillo de reno en un restaurante típico en Gamla Stan y es delicioso. Lo recomiendo vivamente. Los chuletones de buey también tenían buena pinta, así como las tremendas hamburguesas y los costillares de cerdo preparados para deliciosas recetas suecas, indispensable la salsa de arándanos que la venden por doquier.


Lo más curioso que encontré en el mercado fue que en el puesto de carne de reno y alce vendían también una abundante colección de setas secas, entre las que llamaba la atención este bote... para preparar una receta "asesina" ;-)


Aunque en las cartas de los restaurantes rara vez se encuentran, en el mercado sí había espectaculares puestos de verduras y fruta. Muy vistosos con frutas exóticas y verduras de postal, aunque dudo de lo sabrosas que estaban (los espárragos parecían secos e incomparables con un buen espárrago navarro)


Lo que sí tenía una pinta estupenda eran las frutas del bosque, especialmente las moras, muy apreciadas en este país escandinavo, y las fresas con chocolate y coco. Parece que el coco es también un ingrediente muy presente en la pastelería sueca.


Y hablando de pastelerías no puedo dejar de mencionar otras dos joyas del mercado. Junto a la puerta principal hay un café, Robert's cafe, con bollos de canela y macarons de colores que harán las delicias del que se anime a pagar los más de 3€ que cuesta por ejemplo un cafe con chocolate... eso sí ¡Qué café! Sólo la decoración merece el precio.


No muy lejos, una pastelería con alguno de los pasteles más típicos de suecia como el tradicional y verde pastel princesa y los Cocosbollar, aunque yo los probé en una pastelería de Gamla Stan, la ciudad vieja. Aunque todo eso y más lo contaré en el próximo post. De momento os dejo este aperitivo gastronómico de Estocolmo.

Cocosbollar. Gamla Stan Konfektyrbutik
Pastel princesa
NOTA: Os recomiendo, si sois usuarios de iPhone, bajaros la aplicación "Stockholm" de Triposo. Es muy útil porque toda la info está disponible off line incluso sin wifi y también te geolocaliza sobre el mapa sin wifi. Además te da recomendaciones para la visita en función del lugar donde te encuentras y la hora del día que sea. Encima es gratuita ¡No se puede pedir más!

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