jueves, 26 de julio de 2012

Viajar aprendiendo a cocinar: conocer la gastronomía con las manos en la masa

Por azar o porque es un tema que me apasiona, últimamente he caído en la tentación de ligar mis viajes con cursos de cocina. La experiencia empezó en Umbria el pasado febrero. Como fui sola a un congreso, me apunté a un curso de cocina italiana que resultó una gran experiencia que me ha hecho repetir. Me parece una perfecta forma de conocer la cultura gastronómica local de primera mano y permite la posibilidad de vivir una gran experiencia y llevarse el mejor souvenir, conocimientos para repetir en casa e invitar a los amigos. Es mucho mejor invitar a comer que enseñar las fotos del viaje ¿No os parece?

El pasado sábado tuve otra ocasión, justo al lado de casa y gracias al "Vinotaller", una experiencia que organiza La Rioja Turismo para dar a conocer el mundo de la gastronomía del vino de una forma diferente. El Vinotaller del pasado sábado nos llevó a Ábalos, un pequeño pueblo en el corazón de la Sonsierra riojana. Allí nos esperaban José Luis y Merche, del Hotel Villa de Ábalos, para enseñarnos los secretos de la viticultura y los de la cocina riojana más actual.
La jornada fue perfecta, podéis ver las fotos en mi página de Facebook. Aprendimos muchas cosas sobre la historia de La Rioja, las tradiciones de la viticultura, los nuevos métodos de hacer vino y, posteriormente asistimos en la cocina de Merche a la preparación de un menú completo.
Pero mis aventuras culinarias no van a parar aquí. Ya tengo preparado un programa especial para mi próxima visita a Marruecos que incluye Curso de cocina marroquí y un Hamman en Marrakech. Una experiencia que he encontrado en internet y que viene muy bien recomendada en Tripadvisor. Por supuesto que os contaré como ha ido.
Y, tal y como confieso en la cabecera de este blog, antes de hacer el próximo viaje ya tengo preparado el siguiente: a la Toscana en octubre donde también aprovecharé para hacer un curso de cocina que espero esté a la altura de lo bueno que fue el primero en Umbria. Con esto se cierra un círculo de experiencias culinarias que siempre acaban bien: compartiendo la comida preparada. Porque lo mejor de las gastronomía es siempre la compañía.

NOTA: Mis viajes culinarios no han parado y en este enlace podéis ver cómo pudimos contribuir a la celebración de la cena del Sabath en nuestra visita a Jerusalem. Una experiencia única de vivir una de las tradiciones más llamativas de la cultura judía.