sábado, 25 de agosto de 2012

Una tarde bien aprovechada en Salamanca


Una tarde en Salamanca es poco, pero al menos es un buen punto para hacer una parada de camino al sur por la vía de la plata. Una tarde en esta ciudad monumental deja el regustillo justo para invitar a una estancia más larga que me permita descubrirla con más tiempo. Además, el intenso calor que sobrepasaba los 40º no ayudaba mucho, pero luchando contra la tentación de no salir del aire acondicionado, nos lanzamos a realizar un paseo por la Salamanca más monumental. 




El faro del mapa salmantino está siempre en la Plaza Mayor, con mucha gente, sobre todo en una de sus esquinas donde, en un día de calor (e incluso si no lo hace), hay una parada obligada en el Café Novelty, uno de los más antiguos de la ciudad, fundado en 1905 y que tiene sus vitrinas de helados artesanos de cara a la plaza. Para los muy fans, deben saber que tiene una vitrina dedicada en exclusiva a especialidades de chocolate en todas sus variedades. Yo opte por la tarta de queso, deliciosa. 



Una vez refrescadas las gargantas, el paseo por uno de los patrimonios culturales más ricos de España. En un breve paseo, que comienza en la Rua Mayor, nos lleva a la Casa de las Conchas. Un edificio singular, por su decoración que al parecer, aunque hay muchas versiones, es un símbolo de amor y que según cuenta la leyenda esconde un tesoro dentro de uno de esos adornos que luce el edificio en su fachada y que no están tallados en la piedra, sino sujetos posteriormente a la construcción, con unos ganchos. ¿En qué hueco estará el tesoro?


Al fondo de la calle aparece majestuosa la Catedral, inmensa y tan rica en los adornos que cuesta moverse de allí y dejar de sacar fotos a cada remate y cada detalle de sus fachadas. Pero la fachada más famosa de Salamanca se esconde en un edificio cercano, la portada de la Universidad. Si te acercas hasta allí verás siempre a gente parada delante mirando hacia arriba con atención. No creas que están admirando la riqueza de la fachada plateresca, como debieran, sino buscando la famosa rana, que dice la leyenda que ayuda a aprobar los exámenes. La rana es a un tiempo atractivo y distracción de lo verdaderamente importante. Unamuno ya decía sobre los turistas de la época: "No es lo malo que vean la rana, sino que no vean más que la rana."

En esta foto se ve la rana facilmente ¿o no? ;-)
Tras el paseo monumental por la ciudad, llega el momento de reponer fuerzas. Para ello tenía dos recomendaciones: El Bambú y la Gastrotasca Tapas 2.0 La cafetería Bambú es una de los lugares más clasicos de tapas de Salamanca. En un subterráneo en la Callé del Prior, justo en una de las salidas de la Plaza Mayor. Cuando digo "tapas" me refiero al concepto norteño de la palabra, no al sureño. Es decir, las tapas se pagan, no se regalan como en Granada. La variedad es muy grande, aunque entiendo que será más atractivo en el invierno salmantino que con 40º en la calle porque la mayoría eran calóricamente contundentes.


Mención aparte merece la Gastrotasca Tapas 2.0, un must que recomiendan todos los blogueros gastronómicos del país y que tiene un estilo muy diferente al clásico salmantino y, en mi opinión, mucho más atractivo. Aprovechamos algunas mesas que tienen como terraza para intentar respirar con el airecillo leve que empezaba a moverse en la ciudad. La oferta de tapas de este local es mucho más actual y, de hecho como hicimos, se puede cenar sólo con tapas porque tienen incluso tapas de postre. 

Festival de Tapas 2.0
Todas sus propuestas son innovadoras y frescas, aunque también tienen algunos "clásicos" como las patatas bravas. Mención especial para la ensalada de bogavante con melón (sí, en una tapa), la hamburguesita con su caja diseñada ad-hoc (el packaging de sus tapas es uno de sus atractivos), 


el yogur "Lascivia"con fruta de la pasión y piña (y su etiqueta exclusiva) suave y con mis frutas favoritas


y la sandia de postre (la que más me gustó)... un sorbete que se mezclaba con la fruta real y que refrescó, y de qué forma, la noche torrida. 


Para rematar la mini estancia en Salamanca, un gintonic premium en Loft 37, una buena selección de ginebras y tónicas con el fondo impresionante de la Torre del Aire. Una visita express a una ciudad que no hace más que abrir boca para una nueva visita con más calma... ¡Volveré!