domingo, 4 de noviembre de 2012

La Toscana: gastronomía, vino y buenos amigos

Turista compulsiva en Toscana
Es curioso lo que dan de si unos sanfermines. Además de pasarlo de maravilla se entera una por cosas del destino que Ryanair (sí, soy firme defensora) vuela desde Santander a Pisa y te deja en medio de un decorado de ensueño con colinas de viñedos, hileras de cipreses y atardeceres de película.


Amanece en Castellare di Tonda (Montaione)
No voy a usar el post para contar lo que se puede hacer en la Toscana, tenéis guías de viaje, blogs, páginas web por doquier. Me limitaré a contaros lo que hicimos nosotros por si los lugares que visitamos os sirven de referencia para una escapada. En nuestro caso fue una escapada de amigos, 6 en una furgoneta recorriendo las carreteras italianas en una segunda parte de lo que fue Sicilia And Twitts.

Primera toma de contacto: nuestra villa en la toscana y San Gimignano, la magia

Escogimos un alojamiento en el medio del triángulo Florencia, Siena, Pisa. El lugar se llama Castellare di Tonda y está en Montaione, cerca de San Gimignano (la última vez que estuve en Toscana me alojé allí y también es un buen punto, aunque más caro) Castellare di Tonda no es un complejo de apartamentos al uso. En una gran extensión de colinas se localizan diferentes nucleos, pequeños palazzos, todos con su piscina y el nuestro incluso con un spa. En cada zona hay apartamentos de varias dimensiones y las zonas comunes cuentan con una pequeña tienda, cafetería, restaurante, picadero, golf y hasta una pequeña iglesia por si alguien se anima a casarse en un entorno de cuento.

Nuestra villa toscana. Castellare di Tonda (Montaione)
Está un poco apartado de todo, pero a la vez a una hora de coche tanto de Florencia como de Siena, Pisa y Chianti. Las carreteras toscanas, como la mayoría de las italianas, no son las mejores del mundo, pero conducir por ellas es una delicia que te permite ver paisajes increíbles. Lejos de ser un problema, el traslado es un lujo. Probablemente es un lugar para pasar más de 4 noches y aprovechar algún día para montar a caballo o disfrutar del Spa. Lo único que encontramos negativo es que no conseguimos contratar ni el curso de cocina ni el Spa a pesar de intentarlo varias veces. Es una pena, sobre todo para ellos, porque su mala organización les impide vender más servicios. :-(

Affettati misti e formaggio
Ensalada de naranja y queso
Para estrenar nuestra primera noche, San Gimigano, la ciudad de los rascacielos medievales. Un lugar mágico, sobre todo de noche (hay menos turistas), donde encontramos un restaurante enoteca realmente especial: Osteria del Carcere Una se da cuenta de que aquello es diferente cuando sin pasar de la puerta el dueño te espeta "Aquí no tenemos ni pasta ni pizza" Perfecto, le respondí y los 6 para adentro. Pedimos vino, queso, terrinas, costrini toscani y embutidos... y un par de ensaladas (una con naranja y otra con peras) todo buenísimo.

Un beso de tornillo en forma de crostini

El crostini de tocino debe tener un millón de calorías pero pocas veces he comido algo tan delicioso (en la mesa se comparó con un buen beso de tornillo ;-). Y después: más queso y más vino. El trato y servicio del vino fue el mejor que yo me he encontrado en Italia y uno de los mejores que he visto en el mundo, máxime para un local pequeño y familiar. Nos envinaron las copas y las botellas se servían con un aplicador decantador que oxigenaba el vino al servirlo. 161€ para 6 personas con 2 botellas de vino. Definitivamente recomendable. Tras este primer contacto con los productos locales, a dormir que al día siguiente había que empezar a explorar.

Decantador de vino. Osteria del Carcere
Formaggi italiani. Osteria del Carcere. San Gimignano

Florencia: arte, bistecca y helado

Nos plantemos nuestra estancia en la Toscana con un plan para cada día. Es poco, pero te da una idea amplia de la diversidad de una de las regiones más ricas turísticamente de toda Europa. Para empezar, Florencia. No hace falta decir qué se puede ver en Florencia. Ni me voy a molestar. No pretendíamos ver museos. En un día en esta ciudad sólo se puede pasear, que no es poco. Seguro que cualquier guía os cuenta mucho más sobre la riqueza artística de la capital del Renacimiento, yo me limitaré a un par de pistas gastronómicas, que es lo mío.

Comprando hongos en el mercado central de Florencia
Para empezar, junto al mercado central que también merece una ojeada (compramos quesos y un kilo de hongos), un lugar que hay que visitar: Trattoria Mario. Un restaurante archiconocido, sí, pero no por ello menos atractivo. Uno de esos sitios que me gustan a mi por curiosos y auténticos.

Mi salvador fiorentino cogiendo reservas
Trattoria Mario: simplicidad y simpatía
La carta de Trattoria Mario: escrita a mano y pegada en el cristal
Sólo abren a mediodía, no reservan mesa (hay que dar el nombre en la entrada y en cuanto hay un hueco te meten), mesas compartidas, un menú escrito a mano y pegado en una pared que cambia cada día y comida típicamente toscana ¿Qué comimos? pappardelle al cinghiale (cintas gruesas de pasta con un ragú de jabalí), bistecca alla fiorentina y cantucci con vin santo. Hay otras opciones como la famosa ribollita, asados, carnes diversas... 142,30€ los 6 con dos chuletones (no son como los vascos, pero están buenos) y vino de la casa.

Pappardelle al cinghiale. Trattoria Mario
Bistecca alla Fiorentina. Trattoria Mario
Cantucci y Vin santo. Trattoria Mario
Todo con la simpatía y amabilidad de su personal que piden que les sigas en Facebook, sonríen todo el tiempo y además tuve la inmensa suerte de comprobar que no es una fachada y son muy buena gente.

Sígueme en Facebook ;-) Trattoria Mario
Ya nos habíamos ido del restaurante cuando el encargado, un tifoso de la Fiorentina con el que cruce un par de comentarios de fútbol, cruzó la plaza gritando mi nombre para devolverme el iphone que había dejado olvidado sobre la mesa en mi empeño de sacarle foto a todo. ¡¡¡Un ángel, le debo media vida!!!

Amore eterno al café italiano. Robiglio
Un dolce. Robiglio
Para tomar un café en terraza, Florencia no es el mejor lugar del mundo, o sí, pero no es nada barato. Descubrimos una cafetería confitería tradicional, pero con wifi que, por la cercanía a la catedral es de apuntar para recomendar: Robiglio buen café como es menester en Italia y algunas especialidades dulces a las que cuesta resistirse.

Gelateria Grom. Helados de beso
Pero si a algo no puede uno resistirse es a un helado, en la cercana heladería Grom cada mes cambian los sabores y su eslogan es "Los helados como se solían hacer". No dejéis de probar uno. El que yo comí de Baci (besos) estaba tan sublime como los bombones con mensaje que le dan nombre.

Cena casera en nuestra villa con las compras del mercado
Los hongos del mercado acabaron así
Con las compras del mercado, unos tomates secos, unas aceitunas y un par de botellas de vino nos vamos a nuestra villa toscana a disfrutar de una cena con buenos alimentos y mejores amigos. ¡Cómo estaban los hongos, señores!

Io amo il Chianti

El corazón del vino italiano: El Valle del Chianti

El valle del Chianti (leído quianti) es La Rioja italiana. Sus estrechas carreterillas esconden viñedos, bodegas, fattorias, olivos y una gastronomía memorable con la charcutería como estrella. Nuestra primera parada, para comprobarlo, en la tienda artesana más famosa de la zona, en la coqueta plaza de Greve in Chianti se encuentra Antica Macelleria Falorni, tras visitar la cava de queso y comprobar todas las especialidades, nos llevamos unos "souvenirs" para cenar: El famoso tocino salado que habíamos probado dos días atrás en San Gimignano. Mmmmmmmmmm!!!!! sobre un pan tostado caliente es algo simple pero delicioso. El resto de embutidos que probamos también eran excelentes, pero el recuerdo de ese tocinillo fundido me hace aún salivar ;-)

 Antica Macelleria Falorni. Greve in Chianti
En la plaza de Greve, además de visitar los comercios, enotecas, la panadería artesana (recomendamos la tarta de crema y el pan, no dejamos ni las migas) también podéis sacaros una foto con el famoso "Gallo Nero" símbolo del vino de Chianti.

El Gallo Nero del Chianti
De ahí nos dirigimos a nuestra visita estrella. La mejor experiencia de nuestra visita a la Toscana. A través de interner, buscando experiencias enoturísticas diferentes encontré Agricola Monterinaldi. Una coqueta bodega en Radda in Chianti. Me llamó mucho la atención su programa "Enólogo por un día" y les escribí para conocer más sobre el programa y concertar la visita. Fabrizio fue muy amable y nos decidimos por esta bodega entre la amplia oferta que hay en la zona.

Nave de barricas (riojanas) de Agricola Monterinaldi
Depósitos fermentando en Agricola Monterinaldi
Seguramente no es la más famosa ni la más espectacular (aunque tiene mucho encanto), pero os aseguro que no os arrepentiréis de visitarla por el exquisito trato y por la calidad de sus vinos. Aprovecho estas letras para agradecer a Fabrizio su atención. Después de cruzarnos varios correos nos recibió como si fuéramos de la familia.

Fabrizio nos explica "Enólogo por un día"
En Monterinaldi tienen varios programas de enoturismo desde la visita simplemente, con algo de picar, con una comida completa, con cena con el propietario y la ya mencionada "Enólogo por un día". Optamos por la visita con comida por 25€ que, para los precios medios de la Toscana es un auténtico chollo.

La mesa está servida... Agricola Monterinaldi
Fabrizio nos enseñó la bodega, con sus particularidades como el "vin santo joven" de 12 años y los depósitos de hormigón tradicional calientes por la fermentación que ya había empezado. Nos explicó cómo funciona la actividad de "enólogo por un día"en la que podrás tener tu vino personalizado, elegido por ti, enviado directamente a tu casa con la etiqueta personalizada y, finalmente, nos obsequiaron con una comida maravillosa en uno de los salones de la villa principal, probando uno por uno los vinos de la bodega junto a las especialidades toscanas. Tras hacernos con unas joyas vinícolas para la cena, salimos de Monterinaldi con el mejor de los gustos. Un día perfecto.

Pensando si comprar un souvenir gastronómico. Radda
Radda in Chianti
Nuestra última parada en Chianti fue en Castellina. Probablemente el pueblo más bello de la zona con su calle cubierta, su castillo. Todo de cuento. No dejéis de dar un paseo por allí y comprar algún souvenir. Yo aproveché una tienda de fotografía en la propia calle cubierta para adquirir dos recuerdos de la Toscana en forma de fotografías realizadas con una técnica realmente especial.

El tempo más bello que conozco. Duomo de Siena
Duomo de Siena
Siena: la sorprendente, el slow food y la panadería artesana

Esta ciudad sería mucho más conocida por la riqueza que esconde si no estuviera a una hora escasa de Florencia. Y casi mejor que no se conozca tanto. Así podremos seguir visitándola sin largas colas y calles llenas de turistas. Aunque es Florencia la protagonista del famoso "sindrome de Stendal" yo sólo he sentido (y he visto sentir) algo similar en la catedral de Siena. Es un templo sobrecogedor y bello como pocos.

Plaza del Campo. Siena
Siena y los caballos. Una unión íntima
La plaza del Campo, donde se celebra el Palio de Siena, es el centro de la ciudad. Con esta plaza sucede al contrario que con la del Ayuntamiento de Pamplona. Parece más pequeña en las imágenes del Palio, pero cuando la ves vacía es inmensa y señorial. La tradición del Palio inunda la ciudad, sus barrios compiten con sus banderas coloridas e incluso puedes tener la suerte, como nosotros, de ver en una esquina como los mayores enseñan a los niños a lanzar las banderas y moverlas a ritmo de tambores.


Pero Siena es también la capital italiana del Slow Food un movimiento que pretende recuperar el placer de las largas comidas con sobremesa y que tuvimos la ocasión de disfrutar y comprobar en Hosteria Il Carroccio a un paso de la plaza del Campo. Un local pequeño y familiar, donde probamos los famosos pici, una pasta típica de esta zona, como spaghetti más gordos y frescos, con una salsa deliciosa de hongos.

Pici con hongos. Il Carroccio
Las polpette (albóndigas) con espinacas tenían una extraña pinta, pero estaban muy sabrosas. La tagliatta, deliciosa y los postres, sublimes. Especialmente mi tarta caliente de pera y chocolate a la guindilla. Café, licores gentileza de la casa...

Polpette con espinacas
Tagliatta
Tarta de chocolate y pera a la guindilla
Vamos, lo que se dice una slow food en toda regla. Tan slow que nos quedamos solos en el restaurante y ni un mal gesto hasta que decidimos irnos. Los precios, más que razonables teniendo en cuenta la ubicación y la calidad de la comida.

Grappa de funghi
De vuelta hacia casa había que comprar el pan y elegimos, siguiendo el instinto gastronómada, una panadería, enoteca, tienda de alimentación especializada que tenía una larga cola. Era el Consorzio Agrario di Siena. Una tienda que tiene de todo y todo bueno. Nos hicimos con una focaccia y un trocito de pizza (después de 15 minutos delante fue imposible no probarla) pura gula. Dos nuevas botellas de vino y una cerveza artesana se unieron a las provisiones para la última noche en nuestra villa toscana, no sin antes aprovechar para visitar Volterra nocturna y ligada a Crepúsculo.


Pisa clásica
Lucca y Pisa.. con ganas de más

La recomendación de nuestros amigos pisanos nos llevó a Lucca una bellísima ciudad amurallada al norte de Pisa. Un paseo por las murallas, la visita al Duomo, sus callejuelas, su plaza redonda y su ambiente nos hizo lamentar no tener más tiempo para disfrutarla más a fondo.

Lucca y amigos ¡una gran mezcla!
Lo mismo nos pasó con Pisa, más allá del maravilloso Campo dei Miracoli y de comer una pizza nos quedamos con la impresión de que la ciudad puede ofrecer mucho más si vas de la mano de un guía local, las explicaciones de nuestros amigos nos abrieron el apetito de más... quizá en junio. Espero tener la ocasión de volver y conocer esta ciudad a fondo. Nunca se cansa una de volver a Italia y tras mi segunda visita a la Toscana estoy segura de que volveré.

¡Salud! Volveremos...

NOTA: Las fotos de este post son gentileza de David Continente, nuestro fotógrafo en este viaje