viernes, 1 de febrero de 2013

Tel Aviv es otro mundo: modernidad, playas, gastronomía y noche

Nochevieja en Tel Aviv
Llegar a Tel Aviv desde Jerusalem supone un choque visual importante tanto en el aspecto de la ciudad como en el alma de la misma. Los judíos ultraortodoxos desaparecen para dar paso a gente moderna, ligera de ropa y con muchas ganas de divertirse.




La ciudad vive al borde del mar, con una secuencia de playas de diferente tipo para responder a los diferentes gustos de los viajeros.

Aquí se puede encontrar desde una playa gay (Tel Aviv es uno de los centros de referencia para el turismo GLBT) hasta una playa ultraortodoxa vallada con altos muros de hormigón y segregada por sexos en función de los días: hombres lunes, miércoles y viernes; mujeres domingos, martes y jueves.
Normas de la playa ultraortodoxa de Tel Aviv

Ni que decir tiene que el sábado la playa cierra. Curiosamente, y a pesar del aviso en la entrada de mantener el decoro, esta es la única playa en la que se puede hacer top less, ya que los días de mujeres sólo hay mujeres y no "se ofende" a nadie con el desnudo. Curiosidades del mundo judío.
Playa ultraortodoxa
Además de las playas, es una delicia pasear por los barrios de Tel Aviv. Empezando por la "ciudad blanca" declarada en 2003 patrimonio de la humanidad por su arquitectura Bauhaus.
Arte callejero en Neve Tsedek
Otro barrio interesante es el de Neve Tsedek, un barrio refugio de artistas con pintorescos cafés, galerías de arte y tiendas de diseño a precios razonables. Tampoco es difícil ver muestras de arte callejero espectaculares. Una delicia pasear por este barrio tanto de día como de noche.

Desayuno en Café Masada

Desayunar en pleno invierno con vistas al mar junto a la playa es un lujo totalmente posible en Tel Aviv, nosotras lo hicimos en el Café Masada. Tras coger fuerzas, es imprescindible la visita al animado mercado del Carmel, un bullir de calles y mercaderes en el que podrás comprar frutas, ropa, souvenirs y hasta plantas carnívoras. De todo hay. También es un buen sitio para probar la comida callejera, con una especie de crepes que elabora una abuelita a la vista de los paseantes.

Comida callejera en el mercado del Carmel
El puerto viejo, reconvertido en lugar de moda, también merece una visita. La buena temperatura (incluso en diciembre) colabora a hacer del puerto un punto de encuentro para locales y visitantes. Lleno de bares, tiendas de moda, restaurantes y terrazas. Un atardecer de lujo desde aquí.

Pero cuando de verdad Tel Aviv da todo de sí es cuando el sol se esconde. La ciudad que nunca se para sigue en marcha. Pasamos allí el día de nochevieja, que no era nochevieja para los israelíes, por lo que era un lunes cualquiera, con madrugón para trabajar al día siguiente. Aún así, la mayoría de los locales de Tel Aviv celebran San Silvester, con mayor o menor afluencia de gente. En muchos restaurantes es sólo una excusa para cobrar un precio extra en la cena de ese día, pero lo cierto es que fue muy difícil encontrar un sitio donde cenar el día 31.


En general la marcha en Tel Aviv es muy "de club" dominada por las discotecas y la música electrónica, pero aún es posible encontrar pequeños reductos como el pub irlandés, el Molly Blooms, con curiosas cartas con forma de pasaporte, donde pasamos la noche entre música celta y copas de cava español. El fin de año fue una simple cuenta atrás seguida de un brindis pero el ambiente de la noche fue estupendo. Me queda pendiente una visita con noche de música electrónica... otra vez será.