martes, 10 de diciembre de 2013

Extremadura: La tierra del jamón


Jamón turismo extremeño
Inaugurando las escapadas gastro turísticas en la caravana gourmet, Extremadura nos pareció un buen destino para el puente de diciembre: jamón, Torta del Casar, migas... No suena mal, ¿verdad?. Elegimos como campo base el Camping de Cáceres, que tiene la peculiaridad de tener una caseta con baño, ducha y lavabo privado en cada parcela. Además tiene bungalows y es un sitio ideal para acceder a todo o de paso si se baja por la Vía de la Plata que está a un paso.



Camping de Cáceres
El  primer destino: Mérida, para disfrutar de las espectaculares ruinas romanas de la ciudad. Por cierto, muy buena la página web de turismo para visitarlo todo. Todos los centros arqueológicos tienen una entrada conjunta de 12€ excepto el museo que tiene entrada aparte. No voy a descubrir yo aquí las maravillas que esconde Mérida. Sólo comentar que me encantó la forma en que una guía turística demostró las bondades de la sonoridad del teatro romano, sin micrófonos ni nada. Con una gran enseñanza para la vida "Cuando no hay medios, hay que tener más inteligencia"


Como de costumbre, una recomendación de mis seguidores en Twitter (Gracias Juan Luis) nos llevo a descubrir un lugar muy recomendable, Mesón el Pestorejo, en plena plaza de España, y el plato que da nombre al mesón, una careta de cerdo asada, crujiente y untosa, que nos sirvieron de tapa con dos cañitas de cerveza por 2€ ¡Ole las tapas emeritenses!
Pestorejo de Mesón el Pestorejo (Mérida)
De ahí a comer a otro recomendado: La Bodeguilla, que estaba a tope de reservas (nº1 de los restaurantes de Mérida según Tripadvisor) y nos dio de comer porque más vale llegar a tiempo (13:45) que rondar un año.
Migas Extremeñas (La Bodeguilla, Merida)
Revuelto de patata, jamón ibérico y pimentón de la Vera (La Bodeguilla, Merida)
La verdad es que el overbooking era justificado porque por 9€ por cabeza comimos (bebidas no incluídas): migas extremeñas con uvas y huevo, patatas revueltas con huevo, jamón ibérico y pimentón de la Vera, abanico de ibérico asado y escalope de pollo asado.
Abanico de ibérico (La Bodeguilla, Mérida)
De postre: una deliciosa tarta de queso y un tiramisú de galleta extremeña. Mejor, y más barato, imposible. En el menú había incluso un arroz de nécoras y mejillones y otras exquisiteces... todo por esos 9€ así que calculen ustedes cómo estaba de lleno el local.
Tiramisú de galleta extremeña (La Bodeguilla, Mérida)
De vuelta a casa, siempre viene bien un plato de jamón y una botellita de vino para afrontar con garantías la siguiente jornada. En este caso la dedicamos a conocer la Extremadura profunda. Es lo bueno de tener familia por todos lados, que te invitan a un almuerzo en su restaurante de Navas del Madroño (en un alto junto a las piscinas) con patatitas a lo pobre, huevos fritos y tocino ibérico, croquetas caseras y gambones rebozados y te descubren el vino de pitarra. Todo ello a las 11:30 de la mañana. Buena forma de almorzar que es la comida que más me gusta del día desde que era niña. Pena que no puedo meterme un almuerzo de esos a diario porque mira que se disfrutan a esas horas unos huevos fritos. (No esperéis foto de esto que estaba todo tan bueno que no me dio tiempo a sacarla)

Puente romano de Alcántara
Una vez repuestas las fuerzas, a ver el puente de Alcántara, una maravilla romana, con una altura espectacular aunque detrás tenga las enormes paredes amenazantes del embalse del mismo nombre. Una obra arquitectónica de nuestro tiempo que no consigue hacerle sombra al puente romano, realizado casi 2000 años antes. Merece la pena subir más arriba del puente y la presa al mirador y de ahí acercarse a las canteras de las que se sacó la piedra del pantano, hoy convertido en una piscina natural y una zona de recreo muy recomendable por lo peculiar. Muy cerca hay también un camping en un entorno natural precioso.
Las canteras, Alcántara
De vuelta a casa, un paseo por Cáceres y su casco histórico, un conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad que te remonta a otro tiempo. Merece la pena visitarlo al anochecer porque está magistralmente iluminado. Mientras tantos se puede hacer tiempo comiendo un plato de jamón en la plaza o comprando algún ibérico para cenar o una Torta del Casar, el queso cremoso más famoso de Cáceres, pero no el único, ya que Extremadura es rica en buenos quesos, especialmente los de cabra, y tienen algunos curados con pimentón que son deliciosos. Al anochecer en el casco antiguo de Cáceres uno puede encontrar sorpresas como el Corral de las Cigüeñas y asistir, totalmente gratis, a un concierto de salsa y boleros cubanos (Orquesta Marabú) como en el mejor local de La Habana... sorpresas que tiene este país.
El corral de las Cigüeñas. Orquesta Marabú
Para terminar la escapada de Jamonturismo, una visita a las XI Jornadas Gastronómicas del Cerdo Ibérico de Montánchez, el pueblo del jamón. Con un sistema de tickets para probar productos de cerdo ibérico: jamón, paleta, chorizo, salchichón, morcilla, paté y "patatera" dulce o picante (una especie de sobrasada fina) y otros productos como variedad de quesos, vino de pitarra, dulces, etc. Cada degustación a 0,50€.

También tuvimos la ocasión de probar las "patatas de matanza" en una degustación popular a 2€. Un guiso típico de la matanza que aprovecha la morcilla y el magro de cerdo guisado con patatas. Calentitas y deliciosas que el día estaba frío y templando con un vino de pitarra y unas tapas por el pueblo y en la propia feria. Una jornada estupenda.
Patatas de matanza. Montánchez
Los que vais pensando en comprar jamón a precio de ganga, podéis ahorraros el viaje. Lo bueno, tiene un precio y lo barato... pues eso... no merece mucho la pena. Aún así no salimos de allí sin comprar 150 gr de jamón de bellota cortado a mano y una barra de un excelente pan sobado que hay en el pueblo. Por cierto... que todo no va a ser comer, el castillo de Montánchez merece la pena la ascensión sobre todo por sus maravillosas vistas.

Degustación de productos en las jornadas gastronómicas de Montánchez
Por último... una cena en casa con parrillada de carnes y verduras variadas, jamón de Montánchez puro bellota y el vino de nuestro amigo Miguel Merino (sí, el vino de casa que como Rioja no hay nada) ¡Salud y que aproveche el post!