sábado, 29 de mayo de 2010

Burdeos y St Emilion


Empiezo este blog por Burdeos y St Emilion porque lo tenía pendiente y por petición de un amigo que quiere visitar también esa zona. Trabajando como yo en el mundo del enoturismo, cuando viajo aprovecho para visitar todos los lugares que también cuentan con este producto turístico como estrella de su oferta.

Por esta razón y por el atractivo innegable de la zona, me decidí a visitar Burdeos y St Emilion con una amiga el pasado marzo.



Burdeos
La verdad es que ya conocía la capital del vino francés. La había visitado en dos ocasiones anteriormente, de paso hacia el norte de Francia y con motivo de un partido memorable de UEFA. En las dos pude disfrutar de las callejuelas de su parte antigua, sobre todo las cercanas a la Place du Parlament, llenas de pequeños restaurantes y bares donde los fines de semana hay tanto ambiente que recuerda a cualquier ciudad española.

le Bistrot d Edouard , Place du Parliament , Bordeaux , Gironde , France , Europe stock photoEn la misma Place du Parlamente he comido un par de veces en el Bistro d'Edouard. Es un lugar que siempre está a tope y su terraza con calefacción permite estar a gusto al aire libre incluso en pleno invierno. El menú, una especie de menú del día amplio, consiste en comida tradicional landesa y bordelesa y es excelente en calidad precio, teniendo en cuenta que el precio es el de cualquier menú del día español. Tienen el menú en español, lo cual se agradece dado mi total desconocimiento del francés.

En la misma zona hay muchos bares donde tomar copas y cervezas, aunque el servicio del vino, para estar en una de las zonas vinícolas más famosas del mundo, deja mucho que desear. Me llegaron a servir un vino de garrafa de cartón, tipo don Simón con grifo... ni comentar como estaba...

Lo que si hay en esta zona son algunas vinotecas, pero no llegan a tener ni el glamour, ni la diversidad de las que se encuentran en St Emilion.

La calle comercial principal de la ciudad es Rue Sainte-Catherine, donde se encuentran los principales establecimientos de ropa, la FNAC y algunas otras cadenas multinacionales. Sin embargo, en la misma rue du parlament que desemboca en la plaza encontramos una joyita de tienda dedicada a las artes gráficas que merece la pena ser visitada por su variedad y profundidad de oferta por cualquiera que ame dibujar o hacer cualquier tipo de manualidades.

Por toda esta zona peatonal hay múltiples cafes, bistros y restaurantes, es difícil recomendar, pero en uno de ellos descubrí una receta que hago en casa cuando quiero darme un homenaje a mi misma: Camembert al horno. Puesto el queso entero en una cazuelita de barro y tostado al horno, de manera que dentro se queda fundido como una torta del Casar, pero con más sabor. Simplemente delicioso con pan y unos frutos secos y orejones o ciruelas pasas.

Para los que, como yo, estén enganchados a las redes sociales y necesiten wifi gratis, les recomiendo una paradita en el café que se encuentra en la esquina de la Place Gambetta, junto al arco de entrada a la zona peatonal y justo al otro lado de la calle de Virgin. Tienen wifi, un excelente café expresso y unos cruasans deliciosos. Además junto al café te obsequian con un canelle, un pastelillo típico de Burdeos que puedes comprar en la confitería que hay enfrente junto a los famosos macarons... En mi opinión son caros y no me gustaron mucho... pero para gustos...

Otra recomendación para cenar un día es La creperie, que se encuentra muy próxima a Place Gambetta. es un local típico bretón con su sidra en taza y no hay que dejar de probar la crepe de naranja con Grand Manier... maravillosa.

Respecto al alojamiento, he estado en dos hoteles en Burdeos: Hotel Le Chantry y Hotel Sainte-Catherine. el primero, aunque está a unos 20 minutos andando de la zona de Parlament tiene el parking gratuito, que en esta ciudad no es poca cosa. El Hotel Sainte-Catherine está muy céntrico, ideal si se quiere salir de noche, pero hay que pensar en que está en la zona peatonal del centro y dejar el coche en un parking público supone un sobre costo.

Burdeos tiene una excelente red de transporte público, sobre todo el tranvía con amplios aparcamientos en las estaciones de origen, pero tened en cuenta que no acepta tarjetas extranjeras como pago de los billetes.
Respecto a las visitas turisticas, no he estado suficiente tiempo para profundizar, pero pasear por la ciudad me parece lo mejor. Recomiendo no visitar el museo del vino. Además de estar apartado en el quartier de los negociants, llamar a eso museo del vino es un insulto para los museos y para el vino.

La oficina de turismo merece mención aparte. Preguntamos por la posibilidad de visitar bodegas y la chica del mostrador nos respondió que ella no entendía de bodegas ni de vino ¿? chocante cuando menos en Burdeos. Esos sí, tenían un servicio de reserva de visitas a bodegas (pagado) y vendían rutas enoturísticas también pagadas tanto por el Medoc, como por St Emilion.

St Emilion

Es uno de los pueblos más pintorescos y mejor conservados que he visto en tiempos, no es casualidad que sea considerado Patrimonio de la Humanidad. Esta localidad francesa vive y existe alrededor del vino y el turismo. Es un pueblecito lleno de vinotecas, tiendas y restaurantes, además de hoteles con encanto y, por supuesto, rodeado de viñedos maravillosos. Un entorno cuidado hasta el límite que debieran tomar como ejemplo los gestores municipales de lugares como La Rioja o cualquier otro destino turístico relacionado con el vino.


Las visitas indispensables son obvias porque el pueblo es muy pequeño. El claustro de la iglesia es precioso y las ruinas de la muralla y el antiguo monasterio entre los viñedos, en un conjunto de ruinas románicas y callejuelas pintorescas. Todo el pueblo es una delicia. Merece la pena la visita a la Maison du vin. Gratuita. que aunque no es tan pretencioso como el museo del vino de Burdeos tiene una bonita exposición fotográfica sobre los tiempos de la elaboración del vino, junto con un juego de aromas gigante que ayuda a despertar los sentidos y a divertir, cuando menos.

La oficina de turismo es amplia, bien atendida, con personal muy profesional, y con una amplia y variada tienda de productos relacionados con el vino.
Lleno de vinotecas, resulta una experiencia única entrar en una de ellas y dejarse asesorar e introducir en el mundo del vino de Burdeos de mano de las personas que gestionan estas tiendas. Te dan a probar sus selecciones estrella, te cuentan la historia del vino, las diferencias entre un grand cru classé, un premier grand cru classé o descubrirte un hallazgo en blanco fermentado en barrica delicioso para las tardes de verano.

El alojamiento en esta pequeña localidad es en general caro y exquisito, pero yo no lo descartaría si lo que se busca es una experiencia memorable.

Respecto a la gastronomía, va tan unida al vino que no se entiende sin una amplia selección en las cartas, en las que hay más vinos que platos para elegir. Nosotras optamos por un coqueto restaurante cercano a la plaza superior, cuyo dueño tenía también bodegas que optaban por un diseño vanguardista y un Bordeaux diferente. La comida, memorable, foie y magret de solomillo delicioso, todo muy francés, con un servicio del vino impecable. La selección del vino, sugerencia de la casa, impecable: bueno, bonito y barato para ser un Burdeos (19 se llama el vino) El restaurante está recomendado en varias guías turísticas como Routard y se llama L'envers du decor.

En definitiva, una escapada tan memorable y recomendable que ya tengo reservada una noche en St Emilion y otra en Burdeos para este verano.

NOTA: 6 años después he vuelto a Burdeos para ver, por fin, el museo del vino que la ciudad se merecía. La Cité du Vin merece por si misma una visita a la ciudad, pero si volvéis descubriréis como yo que la ciudad está más atractiva que nunca. Podéis leerlo en este enlace