Una tarde en Salamanca es poco, pero al menos es un buen punto para hacer una parada de camino al sur por la vía de la plata. Una tarde en esta ciudad monumental deja el regustillo justo para invitar a una estancia más larga que me permita descubrirla con más tiempo.
Además, el intenso calor que sobrepasaba los 40º no ayudaba mucho, pero luchando contra la tentación de no salir del aire acondicionado, nos lanzamos a realizar un paseo por la Salamanca más monumental.
