jueves, 3 de junio de 2010

Mis pizzerias favoritas en Roma



Pasar unos días en Roma y, en general, en cualquier lugar de Italia y no probar la pizza o la pasta es un pecado mortal. En este caso me voy a referir a la pizza en base a la consulta de una amiga sobre mi opinión sobre las mejores pizzerías de Roma.



La verdad es que a muchos no les descubriré nada nuevo porque mis dos favoritas salen en numerosas guías turísticas y además tienen siempre muchísima cola en la puerta esperando para comer, sobre todo a la hora de cenar. Los italianos la pizza la suelen reservar para la cena, más que para la comida de medio día. Ambas se encuentran en los alrededores de Piazza Navona, en torno a la vía del Governo Vecchio. 


Da Baffeto está en esa propia calle, en el número 114. No os dejéis impresionar por la pinta destartalada del local. Os aseguro que muchos dicen que esta es la mejor pizza de Roma. La cola en la calle es más que habitual, pero a la vez se convierte en un espectáculo. El dueño es un personaje digamos que peculiar, que grita a los clientes en la cola con un italiano quasi-incomprensibile y al que hay que decirle (en perfecto castellano si no domináis lo básico de la lengua de Dante) cuantos sois para que os busque acomodo en algún hueco. 



Esto último es literal, porque lo habitual si sois dos es que acabéis comiendo con otra pareja en la misma mesa. Os subo una foto para que comprobéis que mi acompañante de mesa realmente era un serio finlandés que estaba cenando con su mujer, justo enfrente. Una forma de conocer gente y hacer amistades, aunque en nuestro caso no charlamos mucho. Si nos hubieran colocado en la mesa en la que cenaban tres españoles justo al lado, la conversación hubiera sido más fluida. 

La experiencia culinaria merece el servicio poco ortodoxo, pero por lo demás muy bueno y rápido... No quiero ni pensar en la rotación que este señor le saca a cada mesa pero la pizza es verdaderamente memorable, con una masa finísima y muy sabrosa. 

Es difícil recomendar una, pero a mi me gusta la que tiene bresaola, parmigiano y rucola fresca por encima; también es muy buena la Baffetto, especialidad de la casa, con pomodoro (tomate), mozzarella, funghi (champis), sahiccia, uovo (un huevo encima), carciofini (alcachofas), cipolla (cebolla) y peperoni (pimiento rojo). Arriba os he colocado una foto que corresponde a esta pizza. No esperéis comer pasta o cualquier otra cosa en Da Baffetto. Aquí solo tienen pizza, bruschetta (una especie de pizza hecha sobre pan) y postre. Simple pero delicioso. No os molestéis en buscar páginas web oficiciales de esta pizzería (perdón por mi ignorancia, pero como veis en los comentarios, sí que la tiene). Eso sí las referencias de Google son numerosas. Atención a los turistas veraniegos porque cierra en agosto.


El otro local que quiero recomendar se llama La Montecarlo. Se encuentra en Vicolo Savelli, 13. En un callejón que sale de vía del Governo Vecchio. Esta sí tiene página web y en la carta hay más variedad además de las pizzas. 

Para los que son de mucho comer, recomiendo los friti (los fritos de toda la vida) especialmente las fiori di zucca (flores de calabacín) un bocado muy delicado que empieza también a usarse aquí también aunque aún sea difícil encontrarlas. Aparte de los antipasti, hay pasta, pizzas estupendas también finas y variadas y segundos platos, pero siempre he visto a la gente en este local comiendo pizza. Los dolci también son estupendos y caseros. En especial destacar el Tiramisù y la Panna Cotta. 

El local es mucho más amplio que el anterior y las mesas son amplias aunque aquí no es costumbre compartir salvo que hayas hecho amistad en la cola que también suele haber en la calle. 

los camareros son super simpáticos y es muy divertido charlar con ellos mientras van a toda velocidad de aquí para allá con sus pizzas gigantes en la mano. Por cierto, el tamaño de las pizzas en estos dos restaurantes es considerablemente grande, tenedlo en cuenta antes de pedir demasiada comida. 


Después de escribir esto, lo único que queda es volver a Roma a disfrutarlo. Por si acaso ya tiré mi moneda a la Fontanda de Trevi. Se dice que hay que tirar una para volver a Roma y dos para encontrar el amor en Italia...