lunes, 5 de enero de 2015

El restaurante del Mercado de la Ribera: La mayor despensa de Bilbao


Como carta de presentación de la esencia bilbaína, el mantel del restaurante no está mal. Aunque yo habría puesto la mayor despensa del mundo, mundial, que es lo suyo en la capital vizcaína. El caso es que ayer tuve la ocasión de probar el restaurante que abrieron recientemente en los bajos de uno de mis lugares favoritos de Bilbao, el Mercado de la Ribera


Después de un año esperando para quedar con las amigas de la infancia decidimos no hacer caso a algunas criticas no muy favorables que habíamos leído y probar por nosotras mismas. Un domingo navideño post resacoso de comidas y bebidas igual es más apropiado para un brunch neoyorquino (que, por cierto, también está entre la oferta de este restaurante) pero es que nosotras somos muy de Bilbao y a la hora del brunch ese estábamos tomando el vermut en el Ander de Barrenka y somos mas de comer, comer... 


Para comenzar: unas gambas de Huelva, que somos muy de Bilbao pero apreciamos mucho el sur, especialmente en esta ocasión en la que la cita era para consumir el premio de la lotería del año pasado. No aptas para personas con tensión alta por la cantidad de sal, pero deliciosas de sabor. 


El salmón marinado a la naranja con mantequilla que vino después también estaba exquisito de sabor, aunque en mi opinión se hubiera agradecido un corte más fino, que algunos trozos más parecían del chuletón que se estaban arreando los de la mesa de al lado que un pescado marinado. No apto para los que no gustan del pescado crudo. 

La tercera apuesta fue para un arroz caldoso de marisco. Aunque estaba rico, el marisco consistía en dos almejas, unas algas en tempura, deliciosas, por cierto y huevas de salmón. Mejoraría con un caldo más intenso a marisco, pero como soy tan arrocera, me lo comí sin ningún reparo, encantada. 


Mi plato principal fue un pichón asado con peras al vino, setas y migas que estaba magistral. Las raciones son amplias, pero hubiera repetido de rico que estaba. Mis acompañantes, a la vez que amigas de la infancia, optaron por el rape y los chipirones encebollados. No probé nada porque estaba muy entretenida con mis alitas de pichón pero no quedó rastro en los platos así que intuyo que estaban igual de buenos, con raciones generosas. 


De postre elegimos una tabla de quesos con acompañantes agridulces y nueces (Torta del Casar, Idiazabal y Manchego) que para mi siempre es el postre perfecto para acabar el vino. 


También aceptamos la recomendación de la camarera para las más chocolateras (nunca puede faltar un postre de chocolate en nuestras reuniones) Fuera de carta nos ofreció un pastel vegano de chocolate. Más que rico y perfecto con el café de cierre. Por cierto que tienen un menú vegano, menú para niños, brunch en fin de semana y otras ofertas que permiten conocer el local por menos precio o incluso pasarse sólo para un café con pincho o dulce junto a la ría.


La cuenta para 4 con vino rosado y agua salió por 170€, aunque entre semana tienen menú por 20€ pero un día es un día y la música en directo mientras comes, las vistas y lo agradable que es el local también lo valen. ¡Volveré!