jueves, 30 de septiembre de 2010

Disfrutar de la vida Todo Incluido


Los viajes culturales son maravillosos, conoces lugares increíbles llenos de historia, personas interesantes que te muestran su país y disfrutas de entornos cambiantes de una riqueza única; pero de vez en cuando es necesario un viaje para reiniciar, para no hacer absolutamente nada, para disfrutar sin prisas de los placeres más básicos de la vida.



Así es como yo me plantee mi último viaje a la Riviera Maya mexicana. Es cierto que no era la primera vez que iba por allí y que por ello pude ahorrarme las visitas clásicas: Chichen Itza, Cancún, Isla mujeres, Xcaret... muy recomendables todas ellas, pero que ya había visto en el viaje anterior. Por ello esta vez el objetivo principal del viaje era descansar sin ninguna preocupación, disfrutar de un entorno natural privilegiado, de unas atenciones sin igual y, si es caso, ver alguno de los entornos naturales cercanos que no entran en el top ten habituales de las visitas turísticas en la zona. Es la suerte que tienen los que repiten destino.


Elegimos alojarnos en el Bahía Principe Akumal, dentro del complejo de tres hoteles que esta cadena tiene. Hace 11 años estrené el Bahía Príncipe Tulum, que ahora forma parte también del complejo y entonces era uno de los pocos hoteles que había por la zona. Todo fue perfecto, una inmensa variedad de restaurantes, comida de todo tipo, cócteles tropicales, playas de ensueño, buena música, un clima excelente para los que disfrutan del calor, un spa estupendo y sobre todo un trato maravilloso por parte del personal.


Aproveché mi estancia para visitar un par de lugares que no tuve ocasión de ver en la visita anterior: las ruinas mayas de Tulum y la reserva de la biosfera de Sian Ka'an. La reserva es una maravilla natural de aguas turquesa, manglares, tortugas, delfines, estrellas de mar, piscinas naturales, arrecifes de coral, aves tropicales y langosta (muy rica, por cierto) y un lugar ideal para perderse si eres un turista aventurero, ya que en el pintoresco pueblo de Punta Allen y en otras zonas de la reserva se alquilan cabañas con vistas al caribe maravillosas y muy bien de precio. Eso si, hay que tener en cuenta que el repelente de mosquitos y el bronceador biodegradable son imprescindibles en esta zona. El acceso por carretera es también complicado y solo puede hacerse en un todoterreno. También hay servicios de taxi-barca desde Tulum. El lugar merece mucho la pena y el respeto por la naturaleza en estado puro es total.


Tulum es un sitio arqueológico único, ya que es el único centro maya a orillas del mar. esto es debido a que se trataba de un complejo dedicado al amanecer y contiene en su estructura, como muchos otros lugares mayas, un completo calendario diseñado en base a oquedades y salientes en su castillo principal, que marcaba los días y sobre todo los equinocios, tan relevantes en la cultura maya. Mi experiencia en este lugar fue contradictoria, llegamos muy pronto ya que el hotel está muy cerca y lo pudimos visitar prácticamente solos, lo cual fue un lujo. Sin embargo el guía era realmente malo, no conocía bien la historia del lugar, se centró en los sacrificios humanos y en hacer juicios religiosos y no explicó la riqueza pictórica, escultórica o la historia real del lugar que es apasionante. Por suerte mi guía de viaje y lo que había leído antes de hacerlo consiguieron que disfrutara de la visita. A la salida, habían abierto ya las tiendas y el lugar parecía un zoco de camisetas, figuritas, plata, etc. otra ventaja de haber estado antes es ahorrarte todas estas compras.

En definitiva, si lo que estás pensando es un lugar para sacudirte el estrés, disfrutar de los placeres básicos de la vida, tomar el sol y descubrir bellezas naturales y arqueológicas... Riviera Maya es un destino ideal, eso sí, a más de 9 horas de avión desde Madrid. Pero sin duda merece la pena...