lunes, 30 de mayo de 2016

De tapas por Sevilla. Una escapada perfecta

Soy de las que piensa que para una escapada romántica no hace falta más que la compañía adecuada, pero si el lugar elegido además tiene unas tapas estupendas, unos rincones encantadores y una temperatura de escándalo, el resultado es un fin de semana de ensueño en Sevilla.

Desde Pamplona a Sevilla hay un largo camino, pero una parada en mitad del trayecto, a la altura de Guijuelo repone a cualquier viajero. Nos acercamos a la plaza del pueblo, elegimos una cafetería, Los Ángeles, y acertamos de pleno. Un plato de huevos con jamón, cortado a cuchillo en ese mismo momento y media barra de pan por cabeza. Listos para seguir viaje.

Huevos con jamón recién cortado. Cafetería Los Ángeles. Guijuelo
Tras casi 1000 kilómetros en coche, disfrutando de la Ruta de la Plata y las dehesas extremeñas llegamos a Sevilla. Nuestro hotel en esta ocasión fue el Melia Lebreros que era el que mejor oferta tenía en Booking a una distancia corta del centro. Habíamos reservado una habitación standard (parte del hotel está reformado y otra parte no) pero como esperamos 5 o 10 minutos en recepción a que nos atendieran nos dieron una superior en compensación. La verdad es que no nos pareció tanto la espera así que muy agradecidos.

En 10 minutos estábamos de nuevo en la calle rumbo a la primera de las recomendaciones que me había hecho mi compañera Paula, sevillana de pro. Nos dijo: La mejor fritura de pescado la encontraréis en la Freiduría Puerta de la Carne. Ansiosos por volver a probar el adobo, allá que fuimos dando un paseo. Milagrosamente encontramos sitio en la terraza, pedimos dos cervezas y pasamos dentro a pedir la fritura (hay que pedirla en la barra y la venden a peso) Nos dieron un cucurucho de adobo y sobre el mismo papel le dimos el primer bocado a la gastronomía sevillana. ¡Esto empieza bien!

Adobo en la Puerta de la Carne

Tras reponer fuerzas, nos adentramos por el barrio de Santa Cruz y entre sus callejuelas, en la Calle Fabiola nos encontramos el Taberna Fabiola, otra paradita para probar unos boquerones y unas papas aliñás. Vamos cogiendo ritmo.

Seguimos el recorrido y al girar la esquina vemos un bar abarrotado de gente que disfrutaba en la calle de la buena temperatura. No hay mejor detector de un buen sitio. Así descubrimos "La Fresquita", un lugar curioso donde los haya. La música de Semana Santa invade el pequeño local que emite las procesiones por sus pantallas de TV (salvo el día que jugó el Betis) y sus paredes están también llenas de fotos y recuerdos sobre la Semana Santa Sevillana. Su diminuta cocina ofrece múltiples tapas. Nosotros probamos los típicos caracoles y cabrillas, que te comes como pipas.

La Fresquita, esencia de la Semana Santa sevillana

Seguimos nuestra ruta para llegar a otro de esos bares con la acera llena. Taberna Peregil. Aunque en realidad se llama la Goleta, es un pequeñisimo bar, junto a un restaurante más amplio. El pequeño despacho de vino ha resultado ser uno de nuestros lugares favoritos. No sólo por la comida y el vino de naranja, un descubrimiento peligroso, sino por el paisanaje que se acerca a su barra que va desde sevillanos hasta guiris. Allí probamos, además del mentado vino de naranja que es una especie de moscatel aromatizado, un salmorejo de escándalo y los chicharrones de Cádiz, saladitos, para que dé doble de sed. La decoración del pequeño bar no tiene desperdicio. No os lo perdáis, pero cuidado con el vino de naranja que con un par cuesta hasta andar.

Decoración de la taberna Peregil
Saliendo del Peregil, con los ojos un poco nublados por el vino de naranja, seguimos recorriendo la calle Mateos Gago, guiados por la atracción de la Giralda, que deslumbra en la noche sevillana iluminada recortando el cielo.


Pero no os dejéis deslumbrar mucho porque a vuestra izquierda está uno de los lugares más típicos de Sevilla: Las Columnas. Después de perdernos, a propósito, varias veces por todo el barrio de Santa Cruz puedo asegurar que todos los caminos llevan a Las Columnas, porque allí es donde aparecíamos después de todos los paseos. Todas estas visitas nos permitieron degustar varias de sus muchas tapas anunciadas en sus pizarras y que van borrando según se terminan al final de la jornada. La más famosa, la pringá, pero también otras deliciosas: tortillitas de camarón, adobo y unas berenjenas con miel de chuparse los dedos.

Tortillitas de camarón. Las Columnas

Berenjenas con miel. Las Columnas
Pero si hay una recomendación que se puede hacer en Sevilla esa es perderse por el barrio de Santa Cruz. Paseando, disfrutando de los rincones con encanto y perdiendo la noción del tiempo mientras probamos algunos platillos típicos sevillanos como las espinacas con garbanzos (no preguntéis dónde porque para esa hora ya no sabíamos dónde estábamos)

Espinacas con garbanzos y albóndigas en algún lugar desconocido de Santa Cruz
Pero no se puede estar perdido mucho tiempo con buenos amigos que recomiendan lugares imprescindibles. Uno de esos lugares es el Rinconcillo, del que se dice que es el bar más antiguo del país. Cuando llegamos, acababan de abrir y ciertamente parece que hubiéramos hecho un viaje en el tiempo 4 siglos atrás.

El Rinconcillo. Abierto desde 1670
Las coquinas que nos sirvieron nos devolvieron al siglo XXI y la diversión siguió con la llegada de decenas de turistas extranjeros buscando lo más típico. Cuando empezaba a llenarse, nos hicieron la cuenta en la barra y nos alejamos un poco hacia un entorno más tranquilo.

Coquinas. El Rinconcillo
La cuenta. El Rinconcillo

Los Terceros se encuentra en la plaza del mismo nombre, un lugar más tranquilo pero con encanto y un buen lugar para probar frituras como los buñuelos de bacalao o las anchoas fritas.

Buñuelos de Bacalao

Boquerones fritos
En la misma plaza, con un estilo muy diferente: La huerta mediterránea. Un estilo completamente diferente, menos clásico, con oferta de cocina internacional y vegetariana. Una nota exótica para cambiar la ruta más tradicional.

Perdidos por Santa Cruz, entre paseo y cañas, vinos y tapas, dimos con otro local histórico: el Bar Estrella donde seguimos los consejos de un cliente que estaba intentando comprar un jamón entero después de probar una tapa de jamón. Pues tiene que estar bueno, pensamos, y sí, estaba más que bueno. Con ese brillito que tiene el jamón rico, una tapa simple, pero irresistible.

Jamón del que brilla en Bar La Estrella

Un fin de semana perfecto entre tapas, paseos, cañas, paseos, vinos, paseos... con una temperatura deliciosa, un entorno de película, buena gastronomía, flamenco, caballos, azahar y, sobre todas las cosas, la mejor compañía.

Atardecer en Sevilla

domingo, 24 de enero de 2016

Restaurante Mina Bilbao. Toda una experiencia #Minaexperience

Hacía mucho tiempo que tenía en mente el Restaurante Mina de Bilbao, pero por una cosa o por otra no había tenido ocasión de ir. Pero alguien que me quiere bien y me conoce muy bien me regaló un #minaexperience estas Navidades. El pasado viernes fue el día que elegimos para disfrutarlo.

martes, 10 de marzo de 2015

5 buenos lugares para probar la comida típica dominicana en Santo Domingo

En el último año me ha tocado viajar mucho a la capital de la República Dominicana y he tenido la suerte de probar su cocina más típica y la más vanguardista en muchas de sus variedades. La cocina dominicana es una sabrosa combinación de recetas típicas españolas con ingredientes del nuevo mundo. Ellos cuentan que en ese país se produjo, con la llegada de los colonizadores, una auténtica revolución culinaria única en América. Platos como el sancocho, un auténtico orgullo, nacional, son un ejemplo de ello.
Sancocho típico dominicano. Restaurante El Higüero

lunes, 5 de enero de 2015

El restaurante del Mercado de la Ribera: La mayor despensa de Bilbao


Como carta de presentación de la esencia bilbaína, el mantel del restaurante no está mal. Aunque yo habría puesto la mayor despensa del mundo, mundial, que es lo suyo en la capital vizcaína. El caso es que ayer tuve la ocasión de probar el restaurante que abrieron recientemente en los bajos de uno de mis lugares favoritos de Bilbao, el Mercado de la Ribera

domingo, 16 de noviembre de 2014

El Cenador de Amós: Un sueño compartido


A punto de empezar el taller. Foto Grupo Consorcio
 Hacía mucho tiempo que quería visitar El Cenador de Amós, después de conocer a Jesús Sánchez a través de Twitter y de su actividad gastronómica y, por fin, Grupo Consorcio me dio la oportunidad en el foodies trip que organizó el pasado viernes. No podía perder la ocasión de cumplir un sueño